Fue otro de los tesoros que descubrí cuando decidí cambiar mi alimentación.

Antes desayunaba, como casi todos, mi zumo de naranja, el café con leche y un par de tostadas (a ser posible integral) con margarina y mermelada (a ser posible light). Ahora me he pasado a los desayunos saludables y noto que me sacia más que antes, no tengo sensación de hambre tan pronto y he descubierto otros productos para desayunar.

Es un cereal muy conocido desde antaño y muy recomendado para los diabéticos, para aumentar el tránsito intestinal, un diurético natural, protege al organismo contra la arteriosclerosis, el infarto y la hipertensión, ya que su ácido linoléico y su fibra hace que el colesterol no pase al intestino.

Así que la avena:

* Aporta saciedad por sus hidratos de carbono complejos, lo que significa que libera lentamente la energía necesaria para afrontar el día

* Previene y alivia el estreñimiento por su alto contenido en fibra

* Ayuda a prevenir el colesterol por su contenido en ácido grasos esenciales (metionina) y omega-6

Previene del cáncer sobre todo el de mama ya que contien lignanos y fitoestrógenos

* Gracias a las proteínas que contiene nos ayuda a desarrollar tejidos nuevos.

Cuenta además con grandes valores nutricionales como vitamina B1, B2 y E, magnesio, zinc, potasio y calcio.

Con todas estas ventajas estaría bien incorporarla poco a poco a nuestra dieta y para ello podéis consultar la sección de recetas.